Escuela de Ciclismo FUNDATADE: pedaleando hacia el futuro
- Fundatade

- 17 oct 2019
- 2 Min. de lectura
El ciclismo hace parte del ADN deportivo de Colombia. Es un deporte que ha inspirado a generaciones enteras con campeones que conquistan montañas y carreteras en todo el mundo. Desde Nairo Quintana hasta Mariana Pajón, nuestros ciclistas han demostrado que con disciplina, constancia y pasión, se pueden alcanzar sueños que parecen imposibles.
Conscientes de esa tradición y del potencial que existe en la juventud, en FUNDATADE decidimos crear la Escuela de Ciclismo, un espacio pensado para que niños y niñas de comunidades vulnerables puedan subirse a una bicicleta y descubrir no solo un deporte, sino también un camino lleno de valores y oportunidades.
Un inicio lleno de entusiasmo
La escuela nació en la vereda de Parcelas, Cota (Cundinamarca), con un grupo pequeño de niños que compartían la ilusión de aprender. Algunos llegaban con bicicletas prestadas, otros con las suyas muy básicas, pero lo que realmente los unía era el entusiasmo de pedalear, de sentirse parte de un equipo y de tener un entrenador que les acompañaba en cada avance.
Desde el primer día de entrenamientos se notó algo especial: el ciclismo no era solo pedalear, era una excusa perfecta para enseñar constancia, esfuerzo y disciplina. Cada caída se convirtió en una lección de resiliencia y cada kilómetro avanzado en una celebración compartida.

Formación integral sobre dos ruedas
Las sesiones de la Escuela de Ciclismo FUNDATADE combinan el aprendizaje técnico con valores humanos:
Fundamentos técnicos: equilibrio, control de la bicicleta, frenado seguro, manejo de cambios y cadencia.
Preparación física y mental: entrenamientos de resistencia, coordinación y concentración.
Valores en la pista: respeto por los compañeros, disciplina en los entrenamientos y solidaridad en grupo.
Experiencia competitiva: participación en festivales locales y encuentros comunitarios que motivan a los niños a superarse.
Las imágenes de la escuela muestran esa esencia: niños sonrientes con casco y uniforme, aprendiendo a manejar la bicicleta con seguridad y disfrutando cada recorrido como si fuera una etapa del Tour de Francia.
Impacto en las familias y la comunidad
Para muchas familias de la zona, la escuela representa un alivio y una esperanza. El ciclismo mantiene a los niños activos, los aleja de riesgos sociales y les brinda un ambiente sano para crecer. No solo son los niños quienes se benefician: padres, madres y voluntarios se integran al proceso, creando una comunidad que acompaña, anima y celebra cada logro.
Más allá del deporte, la escuela fomenta la inclusión social: niños de diferentes contextos comparten un mismo espacio, aprenden juntos y se sienten parte de algo grande. Cada uniforme entregado, cada casco ajustado y cada entrenamiento es una inversión en el futuro de la niñez.
Nuestro compromiso a futuro
En FUNDATADE queremos que esta escuela siga creciendo. La meta no es solo formar futuros ciclistas de alto rendimiento, sino también formar mejores ciudadanos, con la confianza, la disciplina y los valores que el deporte enseña.
Estamos convencidos de que cada pedalazo que dan nuestros niños no solo los acerca a ser mejores atletas, sino también a ser líderes en sus comunidades. Porque cada vuelta de rueda es una oportunidad para cambiar vidas, y cada sueño sobre una bicicleta puede convertirse en realidad si seguimos pedaleando juntos.
Porque cada pedalazo dado hoy es una oportunidad para alcanzar el futuro mañana.




Comentarios