Entrenadores y voluntarios: héroes silenciosos en la pandemia
- Fundatade

- 15 jul 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 1 nov 2025
Cuando la pandemia obligó a cerrar canchas, parques y escenarios deportivos, no solo los niños y las familias tuvieron que reinventarse. Los entrenadores y voluntarios también enfrentaron un desafío histórico: mantener vivo el espíritu deportivo en medio de la distancia.

El reto de enseñar sin canchas
De un día para otro, entrenar dejó de ser sinónimo de reunirse en grupo. Los entrenadores tuvieron que aprender a usar plataformas digitales, enviar rutinas por WhatsApp y transformar los pasillos y salas de sus alumnos en nuevos espacios de práctica. Lo que antes se lograba con contacto directo, ahora debía transmitirse a través de una pantalla.
Voluntarios que no se rindieron
Los voluntarios de FUNDATADE, conscientes de la importancia del deporte en la vida de los niños, se convirtieron en motores de creatividad. Prepararon videos tutoriales, diseñaron retos semanales y acompañaron de manera constante a las familias para que la motivación no se perdiera.
Mucho más que técnica
Durante la pandemia, entrenadores y voluntarios, heroes en silencio.Entrenar no solo significó enseñar técnica deportiva. También implicó escuchar, acompañar y motivar. Los entrenadores fueron consejeros, amigos y figuras de apoyo emocional, recordándole a cada niño que no estaba solo y que pronto volverían a rodar, correr o saltar juntos.
Una lección de resiliencia
En FUNDATADE reconocemos que sin el esfuerzo y compromiso de los entrenadores y voluntarios, muchos niños habrían abandonado su práctica deportiva. Gracias a ellos, la disciplina, la constancia y el amor por el deporte se mantuvieron vivos incluso en los momentos más inciertos.
Porque más allá de la pandemia, lo que queda es una gran lección: el verdadero valor del deporte está en la capacidad de adaptarnos, cuidarnos y salir adelante juntos.




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